Iniciar y terminar con un humano: la IA en los procesos editoriales
Por Alan Fernando Lara Murillo
Especialista en Edición Operativa
En medio de una crisis en la que pareciera que los modelos de Inteligencia Artificial (IA) pueden realizar cualquier actividad relacionada a la escritura, Mayra Gónzalez Olvera apareció con la charla Del film a BookTok (2026), dentro del marco de Talent Land 2026 celebrado en Ciudad de México, en la que presenta una idea que deviene brújula: por mayor que sea el avance que la IA proponga, el proceso editorial debe de iniciar con un humano y terminar con un humano.
No es lo mismo hablar de IA desde el entusiasmo tecnológico que hacerlo como la Directora Literaria de Penguin Random House Grupo Editorial México, con una trayectoria que inició editando en láminas rubylith y que ha atravesado hasta las políticas de cero papel, donde la lectura, corrección y marcaje ocurren sobre una pantalla.
De ese camino recorrido se desprende una verdad incómoda para quienes creen que toda innovación sustituye al oficio anterior, ya que, en este caso, la tecnología cambia los soportes pero no elimina el criterio. A veces, incluso, lo vuelve más urgente.
En este punto, lo expuesto por González Olvera se cruza con lo que señala Repiso (2024), cuando plantea que la integración de estas tecnologías en los procesos de creación y evaluación de la escritura pueden agilizar y profundizar los procesos de edición, siempre que se usen como recurso auxiliar y no como sustituto de la persona especialista.
Regenerate response y la cadena de revisión editorial
Machin-Mastromatteo (2023) recoge el caso de la revista Toxins que, en 2023, publicó un artículo en el que aparecía el subtítulo Regenerate Response, mismo que no hacía sentido con el tema que ahí se analizaba. El detalle parece pequeño pero tras revisiones puso en evidencia una mecánica de copia y pega, ya que la frase formaba parte de la interfaz de ChatGPT pues, en ese tiempo, este modelo utilizaba esta leyenda para sugerir una respuesta complementaria luego del primer resultado de una consulta.
Este caso expusó que un output o salida de IA puede entrar a un manuscrito con apariencia de normalidad si nadie lo cuestiona, resultando en un error de la cadena de revisiones editoriales.
En ese sentido, la postura de Penguin México representada por González resulta fértil. Ante el panorama actual, que resulta incierto, su casa editorial hermana, Penguin Books UK (2024), estableció tres principios para su aproximación a la inteligencia artificial generativa: defender la creatividad humana, proteger la propiedad intelectual e innovar de manera responsable.
En otras palabras, la IA puede…
- Ayudar a redactar, pero no debe decidir sola qué debe publicarse.
- Sugerir ajustes de estilo, pero no asumir por sí misma la intención pedagógica, científica o narrativa de un texto.
- Localizar patrones, inconsistencias o anomalías en cientos de páginas, pero no responder éticamente por el resultado final.
Todas estas responsabilidades siguen teniendo nombre, firma y oficio humano. El reto para las personas que busquen en la edición una actividad profesional, y también para quienes ya hacen de ella su vida, consistirá en volverse personas expertas en Inteligencia Artificial, para poder hacerla aliada en el proceso y no una salida fácil que impacte en la calidad.